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17/11/2017
Riesgo País y Estudios Económicos

Intereses de China sobre África Subsahariana: todavía son necesarios esfuerzos para reequilibrar las relaciones bilaterales

Intereses de China sobre África Subsahariana: todavía son necesarios esfuerzos para reequilibrar las relaciones bilaterales

Una dependencia comercial arriesgada para los sectores y países que exportan materias primas

Casi 20 años después la apertura del primer Foro de Cooperación China-África, las relaciones entre China y África siguen siendo desequilibradas. El comercio bilateral ha aumentado en la última década, (un total de 123.000 millones de dólares en 2016), impulsado, hasta 2014, por las exportaciones, que han caído un 51% desde su punto máximo. Ahora, la región tiene un déficit comercial con China. Mientras las exportaciones se concentran principalmente en recursos naturales (el 90% de las exportaciones a China), las importaciones están más diversificadas e incluyen productos manufacturados, equipos de transporte y maquinaria (51% del total) por delante de minerales y metales preciosos. Este desequilibrio comercial refuerza los riesgos de la “Enfermedad Holandesa” que, en economía, vincula el declive del sector manufacturero local, con el aumento de la explotación de las materias primas.

La desaceleración de la economía china y la reorientación de sus modelos de crecimiento hacia el consumo privado se reflejan en una demanda cada vez menor de las materias primas procedentes de África. Esto tendrá consecuencias inevitables para los exportadores. De acuerdo a los cálculos económicos de los economistas de Coface, en 2016 el África Sub Sahariana tenía un coeficiente de dependencia de las exportaciones significativamente más alto que otros países emergentes (en una escala de 0 a 1), el 0,24 frente al 0,16 del sudeste asiático (uno de los mayores socios comerciales de China) y frente al  0,19 de Rusia, Brasil e India. El diferencial es incluso mayor con la Unión Europea (0,07) y los Estados Unidos (0,12).

Como era de esperar, los países que se han beneficiado más de la expansión de China, y aquellos con una economía menos diversificada son los que probablemente sientan de forma más acusada los efectos de una demanda menor. La mayor dependencia comercial se concentra principalmente en torno a las exportaciones de petróleo y, de acuerdo al índice establecido por Coface, Sudán del Sur ocupa el primer lugar del ranking desde que declaró su independencia en 2011, seguido de Angola y Congo. Gambia, que produce madera, no se queda muy atrás. Eritrea, Guinea y Mauritania se encuentran también entre los países más dependientes debido a sus exportaciones de minerales metálicos (hierro, cobre y aluminio).

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Diversificación, la consigna de una relación sostenible de beneficio mutuo

A pesar de esta fuerte dependencia de las exportaciones a China, la relación entre China y África podría convertirse en una cooperación de beneficio mutuo. Las exportaciones africanas se están diversificando gradualmente, incorporando materias primas procesadas de más alto valor añadido, madera en bruto y en menor medida, algunos productos agrícolas (tabaco, frutas cítricas, semillas y frutas oleaginosas), que satisfacen las necesidades de la emergente clase media de China. Incluso si este cambio mantiene la vulnerabilidad de los países productores de materias primas a la evolución de los precios internacionales, esto podría incrementar los ingresos locales, fomentar el empleo y las transferencias de tecnología.

La diversificación también se relaciona con los flujos de IED y los préstamos procedentes de China. Las inversiones chinas en África ya no son de naturaleza extractiva y ahora se extienden hasta los servicios, industrias de procesamiento, transportes y servicios públicos. Iniciativas existentes, como One Belt, One Road, en última instancia impulsarían la conectividad regional y reducirían los costes de exportación.

No obstante, dado que los flujos en IED y financieros son mucho menores que los flujos comerciales, los países africanos altamente dependientes de China siguen siendo muy vulnerables al debilitamiento de la demanda o a una mayor disminución de los precios de las materias primas. Además, el riesgo de los gobiernos africanos podría aumentar su vulnerabilidad a los cambios en la política exterior de China y a la variación de la demanda, debido a que los intereses de China en la región se basan, ante todo, en una compleja red de objetivos políticos y económicos.

 “Los últimos acontecimientos parecen estar avanzando en la dirección correcta, pero todavía se necesitan esfuerzos para pasar de un matrimonio de conveniencia desequilibrado a una relación basada en el beneficio mutuo”comentó Ruben Nizard, economista de Coface responsable del África Sub Sahariana y coautor del estudio, China-África: ¿durará este matrimonio de conveniencia?”.

 

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