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23/04/2015
Riesgo País y Estudios Económicos

La industria automovilística en Estados Unidos: ¿Aceleración sin peligro?

La industria automovilística en Estados Unidos: ¿Aceleración sin peligro?

El rescate de la industria automovilística americana, con un coste de 80.000 millones de dólares y despidos a gran escala, ha traumatizado a los Estados Unidos. Sus fabricantes de automóviles están reconstruyendo su competitividad y beneficiándose de la recuperación del crecimiento económico (2,9% previsto en 2015). La industria se ha recuperado y la demanda está siendo impulsada en parte por un mejor acceso al crédito, pero ¿a qué precio? En 2015[1], Coface prevé un aumento en las ventas del 3,8%, con un nivel sostenido de crecimiento aunque muy por debajo del nivel de años anteriores.

 

Una recuperación sustentada por el consumo interno, y más recientemente, por un aumento de la inversión 

Tras un desplome del 35% en el momento de la crisis, las ventas de coches en los Estados Unidos en 2014 volvieron a los niveles de 2007. La reciente caída de los precios del petróleo (un 48% en 2014) sin duda ha contribuido. Pero la recuperación de este sector tan duramente castigado por la crisis, también está siendo impulsada por dos factores clave.

El primero es que la recuperación de la economía estadounidense tiene como consecuencia que los hogares puedan beneficiarse de unos tipos de interés muy bajos: la facilidad del acceso al crédito ha reforzado su poder adquisitivo y les permite reemplazar sus vehículos. Esta mejora en la calidad de vida también está motivada por un aumento más rápido de los  salarios que de los precios. Con el descenso de los niveles de desempleo, las empresas están aumentando los salarios de sus trabajadores cualificados. Todo esto está ayudando a aumentar el nivel de confianza que los hogares americanos tienen en la economía.

El segundo factor es que la positiva situación económica está animando a las empresas del sector a trasladar la producción al país. Las inversiones para aumentar la automatización en el proceso de producción reducen la relación entre los costes laborales y la localización. Como resultado, salvo algunas excepciones, todos los principales fabricantes de automóviles y fabricantes de equipamientos del mundo están ubicados ahora los Estados Unidos. Los poderes públicos han dado un importante impulso al sector, manteniendo una política monetaria de bajos tipos de interés e implementando políticas de apoyo: “programa de desguace” y apoyo financiero a los dos mayores fabricantes de automóviles estadounidenses (una inyección de casi 80.000 millones de dólares a GM y Chrysler).

 

¿Desencanto con el coche?

La caída del desempleo, sin embargo, ha pasado por alto a la generación más joven. Los “Millennials[2]” no están completamente integrados en este círculo virtuoso y están prolongando sus años de educación en un intento de maximizar sus oportunidades de conseguir un empleo. Como resultado, los jóvenes tienen altos niveles de deuda debido a los préstamos estudiantiles: o retrasan la compra de un vehículo, o se convierten en deudores de alto riesgo. Además, parece que ellos dan menos importancia a tener un vehículo, haciendo mayor uso de formas alternativas de transporte, un hecho sorprendente en un país donde el coche es el rey. En el grupo de 20 a 29 años, el número de los que tienen carnet de conducir ha descendido un 9% entre 1995 y 2010, un signo inequívoco del desencanto con el coche.

También existe un inconveniente en la creciente facilidad de acceso al crédito de bajo interés: los bancos están concediendo más créditos a las categorías de “alto riesgo” o “subprime”, con el objetivo de aumentar la rentabilidad de los préstamos pendientes. Estos incluyen los llamados hogares de “alto riesgo”, y el número de impagados ha aumentado significativamente y seguirá creciendo en 2015.

Otra posible señal de tensión es que la FED podría aumentar los tipos de interés este año. Esto podría añadir presión a los hogares con una alta deuda y préstamos con interés variable, y posiblemente forzarlos a deshacerse rápidamente de sus vehículos.

 

Una industria centrada en el cambio

Los fabricantes necesitan adaptar su oferta y definir un modelo para esta demanda cambiante. El dinamismo de la inversión en I+D será fundamental en un sector impulsado por la oferta, como lo es el automovilístico, donde los nuevos modelos participan directamente en el impulso de la ventas, estimulando los deseos de los consumidores. 

[1] Comparado con 2014

[2] o Generación Y

 

INFOGRFíA: SECTOR AUTOMOCIÓN

 

 

 

 

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