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22/11/2012
Riesgo País y Estudios Económicos

Ralentización económica en La India: Las empresas se ven afectadas por la lentitud de las reformas

El crecimiento sólo alcanzó el 5,3% en el segundo trimestre de 2012, su nivel más bajo desde hace nueve años. No obstante, la puesta en marcha efectiva de reformas, que podrían hacer que India entrara en un nuevo ciclo de crecimiento dinámico, sigue siendo incierta debido al inmovilismo político, siendo las empresas las potenciales víctimas colaterales de estos bloqueos.

En 1991, La India experimentó una crisis de su divisa que fue el origen de una oleada de reformas estructurales que permitieron a su economía crecer casi el 7% anual como promedio durante los últimos veinte años (e incluso al 9% entre 2004 y 2007). En la actualidad, la India debe hacer frente a retos similares: alto déficit presupuestario (cercano al 6% este año frente a más del 8% en 1991) y un déficit por cuenta corriente (aproximadamente el 3% en ambos casos) elevados.

Al igual que en 1991, la actual ralentización de la actividad refleja las debilidades estructurales de la economía. Sin embargo, la India cuenta con un grado de apertura reducido, lo que le hace menos vulnerable a los choques externos, y con un sector servicios dinámico (el 55% del PIB).

El estancamiento de la actividad se explica en parte por el ajuste de la política monetaria de La India entre marzo de 2010 y octubre de 2011, que ha penalizado la inversión y el crédito. Pero asimismo refleja los cuellos de botella que padece la economía tales como la falta de infraestructuras y de mano de obra cualificada así como las deficiencias persistentes en términos de entorno empresarial. La recuperación de la actividad, en especial de la inversión de las empresas, depende de la puesta en marcha de reformas profundas cuya aplicación resulta incierta y se ve dificultada por la parálisis política.

Aumento del precio de las materias primas, de la inflación y una fuerte competencia a escala nacional.

La dependencia energética de la India explica la gran vulnerabilidad de las cuentas exteriores a las cotizaciones de las materias primas, en especial del petróleo y del carbón, utilizados principalmente para la producción de electricidad. No obstante, el país posee importantes yacimientos, si bien no son suficientes para satisfacer el aumento de la demanda de los últimos años. Este hecho afecta a sus márgenes y supone un incremento de los impagos.

Los elevados precios de las materias primas contribuyen al aumento de la inflación importada, pero La India padece asimismo un problema de inflación estructural ocasionado por la falta de oferta en el mercado de los productos alimentarios. Esta situación supone una carga para las decisiones de inversión de las empresas que ven cómo sus costes de producción se incrementan y sus márgenes disminuyen.

Además, el 27% de las empresas declara que sus dificultades se ven acentuadas por la fuerte competencia a nivel nacional. No obstante, sólo el 15% de las empresas en 2011 (32% en 2010) declara que dicha fuerte competencia es el origen de las dificultades financieras de los clientes que incumplen pagos.

Ajuste de la política monetaria y a las dificultades de acceso al crédito.

Además del nuevo ajuste de la política monetaria, son principalmente las razones estructurales las que explican los persistentes problemas de financiación de las empresas en La India. En efecto, el sistema de créditos dirigidos obliga a los bancos nacionales y extranjeros a conceder el 40% de sus créditos a sectores considerados prioritarios por las autoridades debido a su impacto social y económico.

Aumento de los salarios.

En India, al igual que en China, los salarios han aumentado de manera importante en los últimos años, lo que afecta a los márgenes de las empresas y, por lo tanto, a sus decisiones de inversión.

No obstante, India cuenta con la ventaja de un crecimiento demográfico dinámico mientras que las autoridades chinas están preocupadas por el envejecimiento de su población. De este modo, los incrementos salariales en China se deberían intensificar en los próximos años debido a la disminución prevista de la población activa, problema que no existe en La India.

Unas infraestructuras deficientes y un entorno de negocios difícil.

En 2011, el 26% de las empresas hacían referencia a los “caos en la gestión” y a la “falta de ética” como causa de los impagos que padecen. En realidad, estas preocupaciones reflejan la presencia de varios cuellos de botella específicos de la India.

Además, determinados indicadores subrayan las deficiencias persistentes en la calidad del marco legislativo y un nivel de corrupción muy elevado.

El gobierno podría retrasar de nuevo la puesta en marcha de reformas estructurales que promuevan un volumen más elevado de inversiones extranjeras directas, condición necesaria para la reabsorción de los desequilibrios tanto externos (balanza de pagos) como internos (cuellos de botella) de La India.

Las preocupaciones de los inversores internacionales en relación con el desequilibrio externo hindú sólo han ocasionado este año una depreciación temporal de la rupia y no una caída de la moneda que pudiera desencadenar una crisis en el mercado de divisas.

Mientras las primeras medidas parecen haber permitido evitar una crisis de la moneda a corto plazo, éstas deberán implementarse e ir seguidas de más reformas para que la economía india entre en un nuevo ciclo de crecimiento dinámico.

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