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17/06/2015
Riesgo País y Estudios Económicos

Tras una década de reformas bien implementadas y un fuerte crecimiento, la economía turca parece tener dificultades para mantener el ritmo

Panorama Turquía
  • Coface espera una tasa de crecimiento del 3,5% en este año – todavía sólido, pero aún por debajo del potencial de crecimiento estimado del 5% y por debajo de la de algunos países homólogos.
  • Los principales retos de la economía turca serán: la alta volatilidad de la lira turca; la recuperación, aunque aún frágil, del crecimiento en Europa; y los riesgos geopolíticos que influyen en el mercado de exportación. 
  • Los sectores textil y de confección se encuentran entre los más afectados por el desarrollo de la economía global y las recientes tensiones regionales.
  • El sector farmacéutico permanece fuerte, a pesar de las duras regulaciones y bajos márgenes de rentabilidad.

Durante los últimos 10 años, la economía turca ha presentado una tasa media de crecimiento de un 4,9%, impulsado por el consumo doméstico. Durante el periodo posterior a la crisis financiera mundial, Turquía se benefició particularmente de las condiciones internacionales de liquidez a bajo coste para la financiación del consumo doméstico y los gastos de inversión.  Sin embargo, la recuperación de la economía de Estados Unidos y la estrategia de salida de la Reserva Federal, han impulsado la economía mundial hacia una nueva fase.

Estas nuevas condiciones crean nuevos retos para la economía turca, especialmente debido a las divisas. El incremento de la volatilidad, junto con la incertidumbre política, está impactando negativamente sobre el consumo y el gasto de inversión. Los costes de producción están creciendo, debido a la fortaleza del dólar. Las exportaciones están sufriendo por la debilidad del euro y las fuertes tensiones regionales, por lo que la economía se ve obligada a luchar para mantener su crecimiento anterior.

 

Turquía: Tasas de inversión y ahorro (% del PIB)

 

                      

turquia

La capacidad para fabricar productos de alto valor añadido, con la finalidad de incrementar los ingresos de exportación, es otro de los retos de la economía turca. La diversificación y sofisticación de las exportaciones turcas se han convertido en un tema problemático, en línea con los crecientes riesgos del mercado tradicional de la exportación turca.

“La última década mostró que la economía turca no puede crecer sin aumentar su déficit por cuenta corriente. La principal fuente del déficit externo está en la balanza comercial.El hecho de que la mayoría de las exportaciones turcas tengan un nivel medio tecnológico, contribuye a esta situación, y esto reduce su competitividad. Los productos turcos que incorporan un alto nivel de investigación y desarrollo representan el 3% del total de las exportaciones. La sofisticación de la exportación turca continúa siendo limitada, lo que supone una barrera para el incremento del volumen y el valor de sus exportaciones. Esto parece ser una de las razones del estancamiento de las exportaciones turcas durante el 2014 y principios de 2015, tras el crecimiento que venía experimentando desde 2002,” dijo Seltem İYİGÜN, Economista de Coface para Medio Oriente y Norte de África.

A pesar de estos inconvenientes, Turquía goza de algunas fortalezas económicas – como un bajo déficit presupuestario y una decreciente deuda pública, en línea con el descenso del crecimiento. El posible tratado entre Irán y los países P5+1 (Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Rusia y la República Popular China) podrían también suponer nuevas oportunidades de inversión y exportación para las empresas turcas.

Los sectores textil y de confección son dos de los más afectados por el desarrollo de la economía global, ya que las tensiones regionales están influyendo también sobre las exportaciones de las compañías turcas del sector. Coface ha elevado la evaluación de riesgo del sector textil de “medio” a “alto”, debido principalmente al impacto restrictivo de la fortaleza del euro en los ingresos de las exportaciones; al incremento de los costes de importación y producción; a la frágil recuperación de Europa, su principal mercado; a las pérdidas registradas en Ucrania y Rusia y finalmente al deterioro del comportamiento de pago de las empresas. Por otra parte, el sector de la confección actualmente mantiene un nivel de riesgo medio, pero se vigila de cerca. Los esfuerzos de los productores por incrementar la exportación (principalmente a los países vecinos y EEUU) parece ser una estrategia prometedora para superar este bache.  

El sector farmacéutico es sólido, a pesar de las fuertes regulaciones y los bajos márgenes de rentabilidad.  Coface evalúa en nivel de riesgo del sector como bajo. El sector se beneficia de la facilidad ofrecida a los ciudadanos turcos para acceder a los servicios de salud, el alto ingreso per cápita y el gasto farmacéutico per cápita. Aunque el sistema de referencia de precios pone bajo presión a los mismos, restringiendo la inversión en nuevas tecnologías, el sector aún dispone de fuertes cimientos.  El cobro de las deudas es estable, y tampoco se han registrado retrasos en los pagos por parte del estado.

Los principales riesgos sectoriales que destaca Coface son:

Sector Metalúrgico (excluyendo el hierro y el acero): Nivel de riesgo muy alto. La dependencia de las importaciones con respecto a la materia prima, el descenso de los precios de los productos básicos y el impacto negativo de la volatilidad del tipo de cambio sobre los costes de los préstamos, son los principales riesgos que enfrentan las empresas.  Algunas de ellas también están sufriendo deterioros en su flujo de efectivo, debido a la fortaleza de algunas divisas.

Sector automovilístico: Nivel de riesgo medio. Las ventas se incrementaron fuertemente a principios de 2015, seguidas de una contracción del 10% en 2014. Las empresas de este sector generalmente gozan de una economía sólida, la cual reduce el riesgo relativo al riesgo de impago.

Sector Alimenticio: Nivel de riesgo medio. El mayor riesgo de los productores de alimentación es el alza de los costes de producción, debido a las duras condiciones climatológicas desde comienzos de 2015. Los pequeños y medianos productores se han visto particularmente afectados por este incremento de los costes.

Sector de la Construcción: Nivel de riesgo muy alto.  El aumento de los tipos de interés del Banco Central a principios de 2014, la débil actividad económica y el aumento de la inflación, han dado como resultado un descenso en la demanda del segmento inmobiliario. Los bajos costes de los préstamos y la estabilidad del mercado laboral, dos de los factores más importantes que impulsaron las ventas de viviendas en el pasado, quizá no sean tan propicios para el sector en el próximo periodo.

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