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17/11/2015
Publicaciones económicas

Brasil: Sin una solución rápida para la crisis

Brasil: Sin una solución rápida para la crisis

Durante la última década, Brasil ha crecido debido al aumento de los precios de los productos básicos y al enérgico consumo de los hogares. El país resistió la crisis de 2008-2009 gracias a las inyecciones de liquidez de los bancos públicos. La proporción del crédito total sobre el PIB aumentó significativamente de 39,7% a 54,7% durante los 6 años comprendidos entre 2008 y 2014. Por otra parte, en octubre de 2012, el tipo de referencia Selic alcanzó su nivel histórico más bajo, situándose en 7,25% anual. Esta evolución de las condiciones crediticias se encuentra en perfecta sinergia con la emergente clase media del país. Sin embargo, no se ha seguido la misma tendencia en el ámbito de la oferta.  La pobre infraestructura y los elevados costes de producción de Brasil han vuelto a la industria cada vez más vulnerable a las importaciones. Estas debilidades se relacionaron especialmente con la población activa brasileña, ya que durante este período los salarios superaron en gran medida a la productividad.

El gobierno intentó contener el sangrado de la industria mediante la reducción temporal de impuestos a los sectores sensibles. Sin embargo, esto sólo tuvo éxito como una medida paliativa y no fue suficiente para impulsar la actividad, y mucho menos para fomentar las inversiones. La actividad ha perdido ritmo en los últimos años como resultado del agotamiento del modelo de crecimiento brasileño, basado en el consumo, y de la caída de los precios de los productos básicos. Para 2014, estaba claro que era necesario implementar cambios significativos en el modelo económico - independientemente de las elecciones presidenciales de octubre del mismo año. El crecimiento del PIB se situó en un escaso 0,1% en 2014, debido a la inflación reprimida (precios artificialmente bajos de la energía y el petróleo) y el aumento del gasto público (1,3%).

2015 comenzó con el segundo mandato presidencial de Dilma Rousseff. A pesar de haber ganado las elecciones, se enfrentó a una batalla mucho más difícil: el control de la inflación y el marcado deterioro de las cuentas públicas. Hasta el momento, el gobierno no ha logrado mejorar los fundamentos macroeconómicos. A principios de septiembre, Standard & Poor´s bajó la calificación de Brasil a “bono basura”. Coface también revisó a la baja su evaluación de riesgo país de A4 a B. En la primera sección de este panorama se estudiarán más profundamente las razones que llevaron a esta decisión. La segunda sección de este barómetro sectorial actualizado analiza los efectos de la recesión en cada sector. Esta información se basa en el análisis de Coface del comportamiento financiero de las empresas en diferentes industrias, destacando aquellas en las que los riesgos han aumentado y aquellas en las se han mantenido estables. Como era previsible, no se reportaron evoluciones positivas en ningún segmento. Tres sectores – automotriz, construcción y siderurgia – han sido rebajadas de riesgo alto a riesgo muy alto.

 

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  • La economía se hunde, sin repunte a la vista
  • Barómetro Sectorial
  • Conclusión
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