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16/11/2017
Publicaciones económicas

China-África: ¿Durará el matrimonio por conveniencia?

China-África: ¿Durará el matrimonio por conveniencia?

Wolf Warrior 2, estrenada en Julio de 2017, se convirtió en la primera película no hollywoodiense en integrar el ranking mundial de las 100 películas más taquilleras de todos los tiempos. Esta película de acción presentaba a China como la protectora de África. Sólo cuatro días después de su debut, China inauguró su primera base militar extranjera en la costa de Djibouti, haciendo realidad el mensaje del largometraje. China ha demostrado un interés particular por Djibouti, un pequeño país en el Cuerno de África, que constituye una puerta de entrada al continente, sobre todo, desde la celebración del primer Foro para la Cooperación entre China y África (FOCAC).

Como su nombre indica, el FOCAC representa y establece los intereses de Beijing sobre el todo el continente. Desde la celebración del primer Foro en el año 2000, el auge de la cooperación económica entre el Reino Medio y el continente africano ha convertido a China en un socio económico clave para muchos países africanos. No obstante, las estrechas relaciones bilaterales entre China y la mayoría de sus socios africanos se basan en la creciente demanda china de materias primas (en particular, de recursos minerales tales como el petróleo, los metales y las piedras preciosas) y se ven sometidas a un progresivo escrutinio. Sin embargo, casi 20 años después de la creación del FOCAC, es necesario reexaminar la relación entre China y África. El reajuste económico de China a favor del consumo privado ha comenzado, y la desaceleración de la actividad económica ya es perceptible, a pesar de algunos signos de vigor en 2017. Esto debería traducirse en una debilidad de la demanda china de recursos minerales y una disminución de los precios de las materias primas (comenzando por el petróleo crudo). Ambos fenómenos constituyen una tendencia constante que redefinirá las relaciones bilaterales entre China y África. El declive del comercio entre el continente africano y el Reino Medio, así como la disminución de los flujos salientes de inversión extranjera directa (IED) en los últimos años, refuerzan aún más esta tendencia.

Esta caída de la demanda no afectará a toda la región de la misma manera. Aquellos que se han beneficiado en mayor medida de la expansión de China serán los que sufrirán el impacto con más intensidad. Para este estudio, hemos implementado un índice de dependencia de las exportaciones para identificar las principales fuentes de riesgo, utilizando una escala de 0 a 1, mostrando 1 una dependencia total. Los resultados sugieren un aumento significativo de la dependencia de China en todo el continente entre 2006 y 2016. Para situarnos en contexto, la dependencia de las exportaciones de materias primas del África Subsahariana a China fue de 0,21; frente a 0,07 de la UE  y de 0,12 en Estados Unidos. Además, África Subsahariana también registra un coeficiente de dependencia mucho más elevado que el de sus iguales asiáticos y sudamericanos.  No sorprende comprobar que los grandes exportadores de petróleo (Angola) y metales (Zambia, Sudáfrica) están muy expuestos a los eventuales cambios en la demanda china. Estos países también se han visto más beneficiados por los flujos de inversión y los préstamos chinos.

No obstante, a pesar del deterioro general de la dependencia de las exportaciones a China, los recientes acontecimientos son esperanzadores. Las materias primas agrícolas (las naranjas sudafricanas, el sésamo etíope, los cacahuetes senegaleses y el tabaco mozambiqueño) y de madera (Mozambique, Nigeria, Guinea Ecuatorial, Camerún, Ghana) – que podrían verse favorecidos por la reestructuración del modelo de crecimiento chino – comienzan a integrarse a la cadena de exportación africana hacia China. Por su parte, los préstamos y las inversiones chinas han comenzado a descentralizarse de los sectores extractivos para diversificarse hacia la manufactura, los servicios públicos y los servicios. No obstante, como en todo buen matrimonio, se justifica cierta dosis de escepticismo. Los flujos de inversión y los préstamos no son comparables a los flujos comerciales en términos de valor, de hecho, pertenecen a un orden de magnitud inferior. Esto significa que los países africanos con un elevado nivel de dependencia de China seguirán muy expuestos a una corrección más acentuada de la demanda china o a una nueva caída de los precios de las materias primas. Por otra parte, las referencias a la relocalización de “la Fábrica del Mundo” a los países africanos parecen prematuras, habida cuenta del bajo volumen de exportaciones de bienes manufacturados hacia China.  

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