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25/09/2019
Riesgo País y Estudios Económicos

Insolvencias en Europa Central y Oriental

Insolvencies in Central and Eastern European Countries (CEE): despite an increasingly difficult global economic context, the situation remains positive

La región de Europa Central y Oriental ha experimentado un crecimiento sin precedente en la Unión Europea. No obstante, se espera una desaceleración en los próximos años.

La región de Europa Central y Oriental ha observado una evolución de su actividad económica en los últimos años. En 2017 y 2018, el crecimiento del PIB en la región ha alcanzado un 4,6 % y 4,3 % respectivamente, el índice más elevado desde 2008.

Esta aceleración económica de Europa Central y Oriental se ha debido al incremento de la demanda interna gracias, a la caída significativa del desempleo, que ha sido favorable para los hogares. Paralelamente, los hogares se han beneficiado de un sólido incremento salarial, lo que ha tenido un impacto directo sobre el consumo. Además del consumo de los hogares, el aumento de la inversión pública y privada también han sustentado el crecimiento.

Dinámica del consumo privado y del crecimiento del PIB en 2018 (crecimiento anual):

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El periodo de entorno macroeconómico favorable antes mencionado tuvo un efecto positivo sobre la solvencia de las empresas de Europa Central y Oriental. En 2018, la media ponderada de insolvencias respecto al PIB disminuyó un 4,2 %, en contraposición con los aumentos registrados un año antes.

Las condiciones económicas mundiales, se tornan cada vez más tensas, especialmente en Europa, y tendrán un impacto sobre las insolvencias corporativas.

A pesar de estas evoluciones positivas, las empresas de Europa Central y Oriental también han experimentado dificultades. El bajo nivel del desempleo ha dado lugar a escasez de mano de obra, lo que se ha convertido en el principal obstáculo para las empresas, tanto para sus actividades cotidianas como para su potencial expansión.

Los inconvenientes ligados a la oferta – especialmente la escasez de mano de obra, la elevada tasa de utilización de las capacidades, el aumento de los costes de los insumos y el impacto de la desaceleración externa (directa e indirecta) – son preocupantes para las empresas que operan en Europa. Se espera que el consumo de los hogares continúe siendo el principal motor del crecimiento, si bien la limitada aceleración de las inversiones en activos fijos y la caída de las exportaciones frenarán el crecimiento del PIB.

Además, la desaceleración de la zona euro, la escalada de la guerra comercial entre Estados Unidos y China y el oscuro proceso de salida del Reino Unido de la Unión Europea, preocupan a los exportadores debido al potencial impacto sobre sus empresas y sus economías. En efecto, la desaceleración del crecimiento pronosticada para la región de Europa Central y Oriental se deberá, principalmente, a los efectos, directos e indirectos, de una disminución de la demanda externa. Por lo tanto, el crecimiento medio de los países de Europa Central y Oriental debería alcanzar el 3,6% en 2019 y un 3,2% en 2020.

Dado que la mayoría de las economías de los países de Europa Central y Oriental están muy abiertas a los mercados externos, el debilitamiento de la demanda exterior se manifestará no sólo en las dinámicas de crecimiento económico menos favorables, sino también en las estadísticas de las insolvencias corporativas.

En este sentido, los sectores más afectados serán los que están fuertemente expuestos a los mercados extranjeros, como la industria automotriz y aquellos sectores que la proveen de partes y componentes, como es el caso particular de la industria química y la metalurgia.

 

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