Jean-Christophe Caffet, economista jefe del grupo Coface, compartió sus reflexiones sobre las principales conclusiones de 2025 y las perspectivas para 2026 en la última Conferencia sobre Riesgo País de Coface, celebrada el 17 de febrero.
A pesar de la intensa cobertura mediática, el año 2025 se caracterizó por una relativa latencia de los diversos riesgos que lastran la economía. Los principales conflictos mundiales, desde Ucrania hasta Oriente Medio, continuaron con intensidad, pero por el momento se mantienen confinados al ámbito regional —al menos en apariencia—. No han provocado nuevas tensiones en los precios de las materias primas ni, en términos más generales, nuevas perturbaciones que puedan descarrilar la economía mundial.
En definitiva, la economía ha superado bastante bien la prueba de resistencia de la guerra comercial sin tregua iniciada por Estados Unidos, al menos hasta ahora.
Ante los retos actuales, Jean-Christophe Caffet reitera la necesidad de reforzar la competitividad económica de Europa, pero también la necesidad de mantener un marco normativo en el Viejo Continente, especialmente con el fin de limitar el cambio climático.
Aunque 2025 no resultó ser el desastre económico que se había pronosticado, la incertidumbre sigue siendo elevada y es probable que los riesgos nunca hayan sido tan grandes. Por lo tanto, el próximo ejercicio financiero, difícil de predecir, parece abocado a ser especialmente incierto y turbulento.
¿Demostrará la economía mundial una vez más su resiliencia, tal y como sugiere la opinión «generalizada»? ¿O se encuentra actualmente en el ojo de una tormenta cuya intensidad se subestima enormemente, por no decir que se niega?
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