Las insolvencias se disparan en Reino Unido al retirarse las medidas de apoyo del gobierno

En 2022, unas 23.400 empresas quebraron en Reino Unido, el nivel más alto desde la crisis financiera mundial de 2009.

  • Este rápido aumento se produjo tras dos años con niveles muy bajos de siniestralidad.
  • Las insolvencias afectan principalmente a pequeñas empresas y adoptan mayoritariamente la forma de liquidación voluntaria de acreedores (CVL). En el caso de las grandes empresas, las insolvencias siguen siendo inferiores a las de 2019.
  • Las cifras del primer trimestre de 2023 muestran que las insolvencias continúan aumentando, aunque están menos concentradas en microempresas y pequeñas empresas.
  • En 2023, se espera que las quiebras tengan un mayor impacto en términos de puestos de trabajo y un mayor coste financiero.
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    Antes de 2020: un mundo prepandémico con pocas insolvencias

     

    En los años previos a la pandemia, las insolvencias empresariales se mantuvieron relativamente estables: entre 2015 y 2019, se declararon insolventes unas 16.500 empresas al año. La tasa de insolvencias también se redujo (de 47 a 42 por cada 10.000 empresas activas). Esto pone de manifiesto que en 2019, las insolvencias eran relativamente bajas, habiendo caído de una tasa de 250 por cada 10.000 empresas activas en 1992-93 a unas 40.

    Este descenso se debió, en gran medida, a la caída de los tipos de interés en los últimos treinta años, pero también a una situación macroeconómica más favorable que la de 1992-93, así como a unos fundamentos más sólidos. En concreto, los márgenes netos de las empresas cotizadas habían pasado del 4,3% en 1992-93 al 7,6% en 2017-19.

     

    2020 - 2021: la era de las ayudas públicas

     

    2020 fue un año excepcional, ya que las numerosas medidas adoptadas por las autoridades públicas para apoyar a las empresas durante los periodos de confinamiento alteraron por completo la dinámica habitual de las insolvencias. Estas medidas, como los ERTE, los préstamos garantizados, la suspensión de determinadas normas comerciales legales en retrasos y una moratoria sobre los procedimientos de insolvencia, hicieron que el número de quiebras descendiera drásticamente en 2020(-28%) y se mantuviera a niveles históricamente bajos durante el primer semestre de 2021.

    Conforme estas medidas fueron desapareciendo, los préstamos garantizados tuvieron que devolverse y las moratorias expiraron, originando una normalización de las quiebras empresariales.  Tras el fin de penalizaciones comerciales legales en retrasos, el 1 de julio de 2021, el número de liquidaciones voluntarias (CVL) aumentó rápidamente. Las liquidaciones obligatorias aumentaron aún más tras el fin de la moratoria en febrero de 2022. En general, las insolvencias aumentaron alrededor de un 50% en los meses posteriores a este cambio y casi el triple al cabo de seis meses.

    Las insolvencias empresariales aumentaron un 11% en 2021 y otro 57% en 2022: superando el nivel de 2019 en un 26% y situándose en su nivel más alto desde 2009. Cabe destacar que mientras que las microempresas representaron el 73% de las insolvencias en 2019, esta cifra aumentó al 81% en 2022. Excluyendo esta categoría de empresas, el número de insolvencias se mantuvo un 9% por debajo del nivel de 2019. Esto explica por qué, aunque el número de empresas insolventes aumentó, el impacto en los niveles de desempleo y en términos de coste financiero ha sido limitado.

     

    A partir de 2023 se espera un escenario conocido, pero adverso

     

    Las empresas británicas se encuentran ahora en un entorno sin medidas de apoyo y, por tanto, en el que las insolvencias empresariales vuelven a estar determinadas por los niveles de liquidez de las empresas, su rentabilidad y la capacidad para hacer frente a sus obligaciones financieras. Volvemos, pues, a una realidad familiar, pero no por ello fácil.

    De hecho,muchas empresas acumularon una deuda significativa durante el confinamientoy habrá que devolverla o refinanciarla en los próximos años.Los costes también seguirán siendo elevados en relación con los precios de la energía, los precios de las materias primas en general y los niveles salariales. Además, los consumidores han visto disminuir su renta real disponible por segundo año consecutivo en 2023.

    Esto llega en un momento en el que el entorno de bajos tipos de interés que permitió prosperar a muchas empresas ha llegado a su fin. Los tipos de interés para las empresas privadas no financieras han pasado de una media del 3,1% en 2019 al 6% en el primer trimestre de 2023. Y las perspectivas del entorno de los tipos no han hecho más que deteriorarse desde la quiebra del Silicon Valley Bank en marzo de 2023. Se espera que los bancos, que ya habían endurecido sus condiciones de préstamo antes de la quiebra, sigan haciéndolo en los próximos meses. Esto podría desencadenar una espiral en la que el aumento de los impagos provoque restricciones en los préstamos bancarios, lo que a su vez perjudique la viabilidad de las empresas, provocando nuevos impagos.

     

    Mayor exposición de algunos sectores a los riesgos actuales

     

    Las insolvencias en sectores como el farmacéutico y el químico se mantenían en 2022 en torno a sus niveles de 2019.  En cambio, el sector agroalimentario se vio perjudicado por el aumento de los costes y la inestabilidad de las cadenas de suministro: casi 300 empresas se declararon en quiebra en 2022, un 83% más que en 2019, y las insolvencias fueron un 50% más altas en el primer trimestre de 2023 frente al mismo periodo de 2022.