Política monetaria restrictiva, crecimiento moderado, menor inflación
Junto con la aceleración del proceso desinflacionista, la economía turca se encamina hacia una trayectoria de crecimiento más lento, pero más equilibrado. Este año y hasta 2026, la contribución del consumo privado (aproximadamente el 55 % del PIB) al crecimiento seguirá siendo limitada debido a una política monetaria restrictiva a largo plazo. Se espera que el banco central comience a recortar gradualmente su tipo de interés de las operaciones de recompra a una semana (46 %) en julio de 2025 para alcanzar el 30 % a mediados de 2026, en consonancia con la desinflación. La inflación seguirá ejerciendo presión sobre los presupuestos de los hogares, especialmente entre las personas de los tramos de renta baja y media. En consecuencia, la contribución del consumo privado al crecimiento dependerá principalmente del grupo de rentas más altas. Por parte del Estado, la política fiscal más restrictiva, que implica recortes en el gasto (excluida la reconstrucción tras los dos terremotos de 2023), reducirá la contribución del sector público al crecimiento (aproximadamente el 12 % del PIB). Se prevé que la inversión privada (aproximadamente el 10 % del PIB), también debilitada por los elevados costes financieros, muestre una mejora gradual a partir del segundo semestre de 2025. Las exportaciones netas seguirán lastrando el crecimiento, aunque en menor medida, gracias principalmente a la bajada de los precios mundiales de la energía, a la restricción de las importaciones de oro y al aumento de los ingresos por turismo en 2026 (estimados en 70 000 millones de dólares, un 8 % más que en 2025). El comportamiento de las exportaciones de bienes se verá influido por la recuperación de la demanda de la UE, especialmente en Alemania, y por la evolución de la economía estadounidense. Si estos factores resultaran positivos en 2026, podrían desencadenar una recuperación de la producción industrial, que creció un escaso 1,3 % interanual en el periodo de enero a abril de 2025. Las exportaciones de la industria de defensa turca y del software tecnológico relacionado mejorarán sin duda su reciente perfil de alto crecimiento.
La lira turca seguirá apreciándose en términos reales en 2026, aunque a un ritmo más lento, lo que respaldará el proceso de desinflación. Se prevé que la inflación anual siga descendiendo hasta situarse cerca del 26 % a finales de año. Dicho esto, se mantendrá significativamente por encima de la previsión del banco central, que es del 12 %. Salvo que se produzca una perturbación inesperada del tipo de cambio, esto debería impulsar la desinflación al frenar el aumento de los precios de los bienes básicos importados. La ruptura de la inercia de los precios en los servicios y la mejora de las expectativas de inflación respaldarán esta tendencia.
Reducción del déficit exterior y continuación de la consolidación fiscal
El desequilibrio en la balanza de rentas, debido a la repatriación de ingresos por parte de los inversores extranjeros, y el superávit en la balanza de servicios se mantendrán en 2026. La reducción del déficit comercial volverá a reducir el déficit por cuenta corriente como porcentaje del PIB. Se espera que los ingresos por turismo y transporte se encuentren entre los factores que más contribuyan al superávit de servicios. Los precios mundiales de la energía, relativamente bajos, favorecerán una disminución de la factura de las importaciones, mientras que el ritmo de crecimiento de las exportaciones dependerá principalmente de la recuperación de las economías europeas. En este contexto persisten dos factores de riesgo. En primer lugar, una posible disminución de los volúmenes del comercio mundial provocada por la impredecible política arancelaria de la Administración Trump podría debilitar la demanda de productos de exportación turcos. En segundo lugar, los acontecimientos geopolíticos regionales podrían forzar el cierre de rutas de transporte clave, lo que podría provocar un aumento de los precios de importación de las materias primas. El cierre de las principales rutas de tránsito (por ejemplo, el estrecho de Ormuz), por no hablar de los daños causados a las instalaciones de producción de petróleo, aumentaría drásticamente los precios de la energía.
En junio de 2025, las reservas internacionales brutas del banco central ascendían a 156 000 millones de dólares (lo que representa alrededor del 85 % del saldo de la deuda externa a corto plazo, o algo más de la mitad en oro), frente a los 98 500 millones de dólares de mayo de 2023. En 2024 y 2025, la moderación de la demanda interna provocada por el límite mensual oficial al crecimiento del crédito (entre el 1,5 % y el 2 %) ha contribuido a reducir el déficit por cuenta corriente y ha incrementado las reservas internacionales del banco central. El crecimiento de las reservas provocó una disminución de la prima de riesgo: el CDS en USD a 5 años cayó a 285 puntos en junio de 2025, frente a los 888 puntos de julio de 2022. Esto ha mejorado la capacidad del país para atraer entradas de capital extranjero. Sin embargo, la dependencia de las entradas de capital a corto plazo para respaldar el aumento de las reservas supone un reto para el banco central a la hora de mantener la estabilidad de la lira turca ante posibles presiones externas e internas.
La consolidación fiscal seguirá impulsándose mediante la reducción del gasto, principalmente en lo que se refiere a los gastos discrecionales (es decir, gastos operativos, apoyo a proyectos locales, etc.). La moderación de la inflación facilitará una desaceleración del crecimiento de los gastos de personal, que constituyen el 30 % del total. Sin embargo, se prevé que los pagos de intereses, que aumentaron un 75 % entre enero y mayo de 2025 con respecto al nivel del año anterior, se mantengan elevados. A raíz del aumento de la inflación y del endurecimiento de la política monetaria, el coste medio del endeudamiento interno ascendió al 47 % en mayo de 2025, frente al 35 % registrado en mayo de 2024.
Las tensiones geopolíticas regionales marcarán la política exterior
Turquía cuenta con un sistema presidencialista que se aprobó mediante referéndum en 2017. Los poderes y funciones ejecutivos son ejercidos y desempeñados por el presidente. Las elecciones generales de 2023 las ganaron el presidente Recep Tayyip Erdoğan y su Partido de la Justicia y el Desarrollo (AK Parti). Se prevé que el panorama político interno se mantenga relativamente estable.
La política exterior de Turquía se ha visto impulsada principalmente por consideraciones económicas en los últimos años. Se prevé que las tensiones geopolíticas, especialmente en Oriente Medio, desempeñen un papel más significativo a partir de 2025. Se espera que el país actúe con cautela para evitar verse arrastrado a los conflictos. Aunque no está implicada en el conflicto entre Irán, Israel y EE. UU., Turquía se enfrenta, no obstante, a riesgos significativos. Si bien Ankara mantiene vínculos diplomáticos y comerciales con Teherán, un conflicto de mayor envergadura podría desestabilizar las fronteras del sureste de Turquía, debido a la presencia de grupos respaldados por Irán en Irak y Siria. Turquía también podría tener que hacer frente de nuevo a flujos de refugiados procedentes de países vecinos. Turquía seguirá desempeñando un papel fundamental como mediador diplomático, como ocurre con las conversaciones en curso entre Etiopía y Somalia, y con las negociaciones entre Ucrania y Rusia.
Turquía ha ampliado su presencia en África, invirtiendo en infraestructuras, energía y telecomunicaciones. Ha establecido sólidos lazos económicos con las naciones africanas, posicionándose como un socio crucial: el comercio entre África y Turquía pasó de 5 000 millones de dólares en 2003 a 33 000 millones de dólares en 2024. Turquía, aunque es miembro de la OTAN, busca mantener un cierto grado de autonomía estratégica, como se ha visto en Siria, Libia y el Cáucaso. Su relación con la UE sigue siendo compleja —sobre la mesa están las negociaciones de adhesión congeladas, la cuestión de Chipre y las tensiones con Grecia—, aunque ambas partes siguen unidas por sus intereses comunes.

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