El inicio de año es el momento ideal para analizar, corregir y fortalecer la salud financiera de las empresas. En un entorno económico cada vez más volátil, la gestión de riesgo y la toma de decisiones basadas en información comercial confiable puede marcar la diferencia entre crecer de forma sostenible o enfrentar tensiones de liquidez.
Las previsiones económicas apuntan a una desaceleración progresiva del crecimiento global, con un contexto especialmente exigente al que se suman factores como la incertidumbre política, las tensiones en las cadenas de suministro y un acceso al capital cada vez más selectivo. En este escenario, preparar hoy tu empresa para tener un 2026 financieramente saneado deja de ser una recomendación y se convierte en una prioridad estratégica.
Los impagos: un reto clave en la gestión de riesgo empresarial
Un error habitual en muchas organizaciones es centrarse únicamente en los resultados comerciales sin analizar en profundidad los riesgos asociados a la gestión financiera y al crédito comercial.
Vender más no siempre implica cobrar mejor, y los retrasos en los pagos continúan siendo una de las principales causas de problemas financieros para las empresas. De hecho, según el ‘Informe Global de Riesgos’ de Coface, el 68 % de los directivos identifica los retrasos en los pagos y los impagos de clientes como uno de los mayores obstáculos para alcanzar sus objetivos empresariales.
Y es que, cuando un cliente no paga en los plazos acordados —o directamente incumple sus compromisos— se produce un desfase entre los ingresos previstos y los reales. Este desequilibrio puede afectar a la planificación financiera, dificultar el cumplimiento de obligaciones propias (proveedores, empleados, impuestos) y limitar la capacidad de inversión y crecimiento.
Si esta situación se va repitiendo, la empresa entra en una espiral peligrosa que puede comprometer seriamente su viabilidad futura. Por ello, la gestión de riesgo de crédito se ha convertido en un pilar estratégico para las empresas que buscan proteger su liquidez y asegurar su continuidad operativa.
Perspectivas económicas para 2026: un entorno exigente para las empresas
Las perspectivas económicas para este año confirman un escenario complejo que exigirá una gestión financiera especialmente rigurosa:
- Crecimiento económico mundial moderado y dispar por regiones. Según las previsiones de Coface, el crecimiento global se situará en torno al 2,4–2,5 %. No obstante, en Europa, el repunte se mantendrá cercano al 1 %, reflejo de un entorno económico frágil y condicionado por factores estructurales.
- Aumento global de las insolvencias de entre el +3 % y el +4 % en 2026. Aunque el ritmo se modera respecto a 2025, sectores como construcción y hostelería y restauración seguirán siendo los más afectados. Además, hay un crecimiento preocupante de quiebras entre empresas medianas con un importante peso social.
- Fragmentación del comercio mundial y debilidades estructurales en Europa. El continente continúa arrastrando retos clave: retraso frente a Estados Unidos y China en innovación, fragmentación del mercado único, costes energéticos elevados y dependencias estratégicas excesivas. A pesar del diagnóstico claro —reflejado en los informes Draghi y Letta—, la aplicación de las medidas avanza más lentamente de lo necesario.
- Aranceles estadounidenses y proteccionismo comercial. Los aranceles de EE.UU. no están afectando de forma desproporcionada a Europa frente a otros competidores. Sin embargo, sí aumentan la incertidumbre y frenan las decisiones de inversión en un contexto ya delicado.
- El “segundo shock chino”. La combinación de sobrecapacidad industrial en China y restricciones comerciales en otros mercados está provocando un dumping masivo de la sobreproducción china en el mercado europeo. Esta presión deflacionaria ha aumentado la diferencia de precios entre productos chinos y europeos en más de 30 puntos, afectando a los márgenes y aumentando el riesgo financiero para muchas empresas europeas.
En este contexto, la gestión de riesgo ya no es solo una función financiera, se convierte a una herramienta clave para anticipar y tomar decisiones estratégicas.
5 estrategias para un 2026 financieramente saludable
Una empresa sana no es la que evita el riesgo, sino la que apuesta por una gestión de riesgo inteligente. Para mejorar la situación financiera de la empresa este año, es importante poner en marcha medidas que reduzcan la exposición al riesgo y optimicen los recursos disponibles:
- Diversificar fuentes de ingresos y financiación. No depender de un único cliente, mercado o entidad financiera reduce significativamente la vulnerabilidad. Muchas empresas mantienen su ambición de crecimiento, pero lo hacen con mayor rigor financiero y una visión más selectiva de las oportunidades. Explorar nuevos canales de venta, mercados exteriores o líneas de financiación alternativas contribuye a reforzar la estabilidad financiera.
- Optimizar la gestión del circulante. Revisar los plazos de cobro y pago, negociar condiciones con proveedores y utilizar soluciones de financiación del circulante (como confirming o factoring) permite mantener la liquidez sin comprometer la operativa diaria.
- Reforzar la disciplina en la gestión del crédito. El fortalecimiento de la gobernanza y la disciplina crediticia es una de las principales prioridades para los directivos financieros. Establecer límites de crédito adecuados y revisarlos de forma continua reduce la exposición a riesgos innecesarios.
- Apoyarse en la información comercial. Tener información actualizada y análisis predictivos sobre clientes y proveedores permite anticipar riesgos y detectar señales tempranas de problemas financieros. Esto ayuda a tomar decisiones más seguras, sobre todo en entornos volátiles.
- Profesionalizar la gestión de cobros. El seguro de crédito y los servicios de recobro no solo protegen frente a pérdidas, sino que aportan estabilidad al flujo de caja, facilitan el acceso a financiación y permiten mantener relaciones comerciales sólidas, incluso en situaciones complejas.
Prepararse hoy para crecer mañana
El mensaje es claro: el crecimiento no se detiene, pero favorece a las empresas que están preparadas. Aquellas que combinan visión estratégica, control financiero, información de calidad y gestión del riesgo estarán mejor posicionadas para afrontar 2026 con mayor solidez.
La clave es anticiparse, proteger y actuar con disciplina. Además, es importante entender que una buena gestión financiera no frena el crecimiento: lo hace posible.
Si quieres mejorar tu gestión de riesgo y proteger tu negocio, Coface tiene soluciones para ti. Desde el seguro de crédito, información comercialy recobro de deudas, estas herramientas te ayudarán a construir un 2026 más sólido y seguro.



